• Maria Carolina Besa Mozo

La manera en que tus hábitos moldean tu identidad (y viceversa)




Para explicar esto me he basado en un excelente libro cuyo autor es James Clear titulado “Hábitos Atómicos”


Cambiar tus hábitos es desafiante por dos motivos:


  1. Tratamos de cambiar algo que no es lo que debemos cambiar.

  2. Tratamos de cambiar nuestros hábitos de la manera equivocada.

Nuestro primer error consiste en tratar de cambiar algo que no es lo que debemos cambiar. Para entender esto hay que tomar en cuenta que existen tres niveles en los que los cambios pueden ocurrir. (Imagina las capaz de una cebolla)


La primera capa, incluye cambiar tus resultados

Este nivel se relaciona con el cambio de los resultados : perder peso, publicar un libro, ganar un campeonato.


La segunda capa, incluye cambiar tus procesos

Este nivel se relaciona con el cambio de hábitos y sistemas. La mayoría de los hábitos que desarrollas están asociados con este nivel.


La tercera capa, la más profunda, incluye cambiar tu identidad

Este nivel se relaciona con cambiar tus creencias: tu visión del mundo, la imagen de ti mismo, tus juicios acerca de ti mismo y de los demás.


La mayoría de las creencias, las suposiciones y los prejuicios que mantienes están asociados con este nivel.


  • Los resultados se tratan de lo que obtienes.

  • Los procesos se tratan de lo que haces.

  • La identidad se trata de lo que crees.


La mayoría de las personas comienzan el proceso de cambiar hábitos, enfocándose en aquello que quieren alcanzar.


Esto los conduce a hábitos que están basados en las metas o resultados. La alternativa apropiada es construir hábitos basados en cambios de identidad. Con este planteamiento empezamos por enfocarnos en quién queremos llegar a ser.


La mayoría de las personas ni siquiera consideran cambiar su identidad cuando se deciden a mejorar.




Establecen metas y determinan las acciones para alcanzar esas metas, pero ni siquiera consideran las creencias que dirigen sus acciones. Nunca cambian la manera como se conciben a sí mismas, y no se dan cuenta de que su vieja identidad puede sabotear sus planes de cambiar.


Es muy difícil cambiar tus hábitos si no cambias las creencias subterráneas que te condujeron a las conductas pasadas que deseas cambiar.Tienes una nueva meta y un nuevo plan, pero no te has transformado a ti mismo.

La forma máxima de motivación intrínseca se da cuando un hábito se convierte en parte integral de tu identidad.


Una cosa decir “soy el tipo de persona que quiere esto”; otra cosa muy distinta es poder decir “soy el tipo de persona que es esto”


El verdadero cambio de conducta es un cambio de identidad.

Cuando tu conducta y tu identidad están completamente sincronizadas, ya no intentas lograr cambios de conducta.Simplemente estás actuando como la persona que tu crees que eres.


Los hábitos positivos pueden tener sentido a nivel racional, pero si entran en conflicto con tu identidad, vas a fracasar cuando intentes ponerlos en práctica.



1. El proceso de dos pasos para cambiar tu identidad


Tu identidad surge a partir de tus hábitos.


Entre más repites una conducta, más refuerzas la identidad asociada con dicha conducta.


Tus hábitos, por supuesto, no son las únicas acciones que influyen en tu identidad, pero por virtud de su frecuencia, suelen terminar siendo las más importantes.

El proceso de construcción de hábitos equivale en realidad al proceso de convertirte en la persona que eres.


Esto se logra gracias a una evaluación gradual. Cambiamos poco a poco, día a día, hábito a hábito.



Cada hábito no solo te ayuda a obtener resultados, también te enseña algo mucho más importante. Te enseña a confiar en ti mismo.






Las identidades renovadas requieren nueva evidencia. Si sigues promoviendo los mismos votos de siempre, vas a obtener los mismos resultados de siempre. Si nada cambia en el origen, nada cambiará al final. Se trata de un simple proceso de dos pasos:


  1. Decide qué tipo de persona quieres ser.

  2. Demuéstratelo a ti mismo mediante pequeñas victorias continuas.


Primero decide quién quieres ser. ¿Qué deseas representar? ¿Qué tipo de principios y valores quieres defender? ¿En quién quieres convertirte?


Una vez que defines la clase de persona que quieres ser, puedes empezar a dar pequeños pasos para reforzar tu identidad deseada.


El concepto de los hábitos basados en la identidad es nuestra primera introducción a otro tema clave: los circuitos de retroalimentación.Tus hábitos moldean tu identidad y tu identidad moldea tus hábitos.


El enfoque debe estar siempre en convertirse en el tipo de persona que puede alcanzar una meta, no en la meta en sí.




2. La verdadera razón por la que los hábitos importan


¿Te estás convirtiendo en la persona que quieres ser?. El primer y más importante paso de este proceso no es qué o cómo sino quién. Necesitas saber quién quieres ser.


Los hábitos no consisten en obtener algo. Los hábitos consisten en convertirte en alguien.

Tus hábitos importan porque te ayudan a convertirte en el tipo de persona que deseas ser. Son el canal a través del cual desarrollas y cultivas las creencias más profundas acerca de ti mismo.






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