• Maria Carolina Besa Mozo

Cómo se pueden desarrollar hábitos en la vida


Los hábitos son fundamentales para lograr nuestros objetivos por lo que hay que saberlos desarrollar.


Para explicar esto me he basado en un excelente libro cuyo autor es James Clear titulado “Hábitos Atómicos”


El sorprendente poder de los hábitos atómicos




1.Por qué los pequeños hábitos generan una gran diferencia




Es muy común sobrestimar la importancia de los grandes momentos definitorios y restarle valor a la realización de pequeñas mejoras cotidianas. Con frecuencia, nos convencemos a nosotros mismos de que un enorme éxito requiere una acción igual de relevante.


Las pequeñas mejoras del 1% son hechos apenas perceptibles. Pero a la larga pueden ser mucho más significativas. La diferencia que las pequeñas mejoras pueden provocar es realmente sorprendente.


Esto puede ser difícil de apreciar en la vida cotidiana. Frecuentemente descartamos los pequeños cambios porque no parecen importar mucho en un momento dado.


Desafortunadamente, el lento ritmo de la transformación también hace que sea muy fácil permitir el retorno de los malos hábitos.


Sin embargo, cuando repetimos día a día esos errores que representan apenas un 1%, cuando replicamos las malas decisiones y duplicamos los pequeños errores mediante excusas sin importancia, nuestras acciones acaban por producir resultados compuestos que son realmente tóxicos.


El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos, no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida.

Debes preocuparte más de la trayectoria que estás siguiendo en el presente que de los resultados que has alcanzado hasta ahora.


Tus resultados son los indicadores reactivos de tus hábitos. La cantidad de dinero que posees es un indicador reactivo de tus hábitos financieros. Tu peso actual es un indicador reactivo de tus hábitos alimenticios.

El aspecto de tu casa es un indicador reactivo de tus hábitos de orden y limpieza. Al final obtienes lo que repites.


El tiempo magnifica el margen entre éxito y fracaso y va a multiplicar aquello que repites con frecuencia. Los buenos hábitos terminan siendo tus aliados. Los malos hábitos acaban por convertirse en enemigos.




Hábitos acumulativos favorables


Productividad

  • Lograr terminar una tarea adicional es un pequeño logro en un día determinado, pero cuenta mucho en el transcurso de toda una carrera.

  • Entre más tareas seas capaz de realizar de manera automática, sin tener que pensar, más libertad tendrá tu cerebro de enfocarse en otras áreas.



Conocimiento

  • Aprender una nueva idea no te convierte en un genio, pero mantener un compromiso de aprender algo cada día durante tu vida se convierte en una fuerza transformadora.

  • Como dice Warren Buffet “Esta es la manera como el conocimiento funciona. Se va acumulando, como el interés compuesto del dinero invertido”



Relaciones sociales

  • Entre más ayudas a los demás, mas querrán ayudarte a ti. Ser un poco más amable en cada interacción con las personas, al paso del tiempo, termina por convertirse en una amplia y duradera red de conexiones.



Hábitos acumulativos desfavorables


Estrés


Cuando las preocupaciones cotidianas persisten por años, estas pequeñas preocupaciones se acumulan y se convierten en problemas de salud muy graves.





Pensamiento Negativo


Es importante alejar los pensamientos negativos de uno mismo y de cómo consideras a los demás. Pues de lo contrario verás en todas partes a personas que no te gustan ni estarás conforme contigo mismo.






Indignación


Los disturbios, protestas, movimientos de masas rara vez son producto de un acontecimiento aislado. Al contrario, una serie de agresiones menores y afectaciones repetidas se multiplican lentamente hasta que un acontecimiento se convierte en la gota que derrama el vaso y la indignación se extiende como un incendio.





2.En qué consiste realmente el progreso



Los grandes hitos, los momentos definitorios con frecuencia son el resultado de muchos acontecimientos previos que acumulan el potencial requerido para desencadenar un gran cambio.


Los hábitos con frecuencia no parecen provocar ningún cambio hasta que se alcanza un punto crítico, un umbral que desencadena un nivel superior de desempeño. En las etapas tempranas y medias de cualquier empresa , suele haber un abismo de desilusión.


Uno siempre espera realizar progresos de manera lineal y ascendente, por ello es frustrante cuando por períodos de días, semanas o incluso meses los cambios parecen no funcionar.

Esta es una de las razones por las que es tan difícil desarrollar hábitos que perduren. La gente hace pequeños cambios de conducta, no ve resultados tangibles y toma la decisión de detenerse.


Para que los hábitos realmente generen un cambio, deben subsistir lo suficiente para rebasar una meseta donde no se producen cambios perceptibles. Esto se llama la Meseta de potencial latente.


Si te está costando demasiado esfuerzo desarrollar un nuevo hábito bueno o romper con uno malo, no se trata de que hayas perdido tu capacidad de realizar mejoras. Con frecuencia esto se debe a que no has logrado cruzar la meseta de potencial latente.


Cuando al fin logras ir más allá de la meseta de potencial latente, la gente considera que el hecho es un éxito conseguido de la noche a la mañana. El común de la gente solo percibe los eventos más llamativos y no se detiene a ver todo el trabajo y esfuerzo que tienen detrás.


3. Olvida las metas y mejor enfócate en los sistemas




La sabiduría prevaleciente afirma que la mejor manera de alcanzar lo que queremos en la vida consiste en establecer metas específicas y viables.


Pero realmente los resultados poco tienen que ver con las metas, sino con los sistemas que se han empleado para alcanzar esos resultados.


¿Cuál es la diferencia entre metas y sistemas?


Las metas son los resultados que quieres obtener. Los sistemas son los procesos que sigues para alcanzar esos resultados.


Ejemplo:

Si eres entrenador, tu meta puede ser ganar el campeonato. Tu sistema es la manera en que reclutas a los jugadores, diriges a tus entrenadores asistentes y conduces los entrenamientos.


La pregunta más interesante sería ¿Si ignoraras tus metas y te enfocas únicamente en tu sistema, podrías también alcanzar el éxito? El autor considera que sí.


Pero ¿Son las metas totalmente inútiles? Por supuesto que no. Las metas son buenas para establecer una dirección, pero los sistemas son mejores para realizar verdaderos progresos.


Un montón de problemas surgen cuando pasas demasiado tiempo pensando en tus metas en lugar de dedicar el tiempo a diseñar tus sistemas.


Problema #1 : Los ganadores y perdedores comparten la misma meta


Tenemos un serio prejuicio cuando se trata de juzgar las metas de los demás. Tendemos a confundir éxito con supervivencia.


Nos concentramos en las personas que logran ganar, los sobrevivientes, y de manera equivocada asumimos que sus ambiciosas metas los llevaron al triunfo.Al hacerlo, no nos damos cuenta de que muchas otras personas tenían la misma meta, pero no consiguieron el éxito.


Si la gente que tiene éxito y la que no lo consigue comparten la misma meta, esta última no puede ser lo que distingue a los ganadores de los perdedores.


Problema #2 Alcanzar una meta consiste únicamente en un cambio momentáneo


Cuando logras alcanzar una meta, tu vida cambia únicamente durante un momento.


Esa es la paradoja de las mejoras. Pensamos que debemos cambiar los resultados, pero los resultados no son el problema. Lo que realmente necesitamos cambiar son los sistemas que nos llevan a tener esos resultados.


Arregla los sistemas y los resultados se arreglarán por sí mismos.



Problema #3 Las metas restringen la felicidad

La suposición implícita detrás de cualquier meta es la siguiente: “Una vez que alcance mi meta seré feliz”


El problema con una mentalidad que privilegia las metas es que siempre se pospone la felicidad hasta que se logra alcanzar el siguiente hito.


La mentalidad que se rige por la consecución de metas acaba por crear un conflicto de exclusión: o alcanzas tu meta y eres exitoso o fallas y eres un fracaso.


No tiene sentido que restrinjas tu felicidad a un solo escenario, cuando existen muchos caminos que conducen al éxito.


Cuando te enamoras del proceso más que del producto final, no tienes que esperar hasta el desenlace para permitirte ser feliz.



Problema #4: Las metas no coinciden con el progreso a largo plazo


Cuando todo tu trabajo se enfoca en una meta en particular. ¿Qué queda para motivarte una vez que la alcanzas?


El propósito de definir metas consiste en convertirse en un ganador de una sola ocasión.


El propósito de construir sistemas consiste en seguir participando en el juego. La mentalidad que verdaderamente se enfoca en el largo plazo no se centra en el cumplimiento de metas.


4. Un sistema de hábitos atómicos

Si tienes problemas para cambiar tus hábitos, el problema no eres tú. El problema es tu sistema.

Un hábito atómico se refiere a un cambio pequeño, a una ganancia marginal, a un 1% de mejora.


Los hábitos son como los átomos de nuestras vidas. Cada uno es una unidad fundamental que contribuye a la mejora en general.


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